Salgo del despacho a hacer fotocopias. No me llevo más que los originales y la tarjeta de la fotocopiadora. Vuelvo al cabo de media hora y no hay nadie. La puerta está cerrada con llave y la mía está dentro, bien protegida, en mi bolso. Mierda.

Imagen de la web de kcslocksmiths.com.au. Esto es lo que sientes al estar locked out!
Es la hora de comer. Me llama la jefa y voy a su despacho. Pasa rápidamente una hora, vuelvo hambrienta y no puedo entrar. Mis compañeras han salido y la puerta está cerrada. Con llave.

Mierda.


Bajo a comer con unas compañeras. Cerramos con llave como siempre, tras varios robos en los despachos hace unos meses. Al volver, ellas se quedan fumando en la terraza del fondo. Llego al despacho y... ¡mierda!

Llevo las llaves, tarjetas de identificación, pendrives y demás colgando del landyard corporativo. Voy sonando como un cencerro, pero no me dejaréis atrapada sin llaves. Vuelvo tras estar una hora en una reunión y bingo. Puerta abierta de par en par, y nadie dentro.  Mi bolso y mi portátil, bien, gracias. Mi móvil a simple vista desde el pasillo, también. Me quito el landyard para usar el pendrive, voy un momento al lavabo y...

Y cada vez que me pasa, pienso lo mismo: ¿por qué cojones no hay una forma menos cutre de decir en español "locked out"?

0 comentarios:

Publicar un comentario