El conductor del coche rojo (marca?) matrícula 9729 CVG que tuve pegado detrás a 2 metros escasos la otra noche por las costas del Garraf, supongo que porque quería hacer carreritas y yo le molestaba.

Una cosa es saltarte las normas inocentemente al volante, y otra poner en peligro a los demás. Muchas personas se ponen nerviosas cuando un gilipollas les aprieta desde atrás, y puede forzar a alguien a ir más rápido de lo que controlan. Mi solución fue girar el espejo retrovisor hacia el techo para que no me cegara todo el camino y seguir a mi paso, muy consciente de la niña durmiendo atrás en su sillita. Tengo que decir que no tuvo huevos de adelantar en la subida después de Garraf, ni en la recta entre Garraf y la cementera (los 2 sitios más habituales para hacerlo, aunque está prohibido en todo el tramo), y se esperó hasta la cementera para hacerlo. Unos minutos más tarde le volví a alcanzar: estaba haciéndole la misma presión a otro que iba tranquilo y seguro. Fue mi oportunidad para ponerle las largas un rato, lo reconozco. Me hizo un gesto obsceno bajando la ventanilla, probó lo del frenazo pero no le funcionó porque me lo estaba esperando, y en cuanto pillamos la autopista aceleró y desapareció en la lejanía a poner en peligro a alguien más.

Y sí, sé lo que estáis pensando: que soy la primera en despotricar contra los que molestan en la carretera, pero en mi defensa diré que aunque me cague amistosamente en sus familias, nunca me arrimaría para presionarles, y si miro quién conduce al adelantarles sólo es para recabar información para mis teorías...
Salgo del despacho a hacer fotocopias. No me llevo más que los originales y la tarjeta de la fotocopiadora. Vuelvo al cabo de media hora y no hay nadie. La puerta está cerrada con llave y la mía está dentro, bien protegida, en mi bolso. Mierda.

Imagen de la web de kcslocksmiths.com.au. Esto es lo que sientes al estar locked out!
Es la hora de comer. Me llama la jefa y voy a su despacho. Pasa rápidamente una hora, vuelvo hambrienta y no puedo entrar. Mis compañeras han salido y la puerta está cerrada. Con llave.

Mierda.


Bajo a comer con unas compañeras. Cerramos con llave como siempre, tras varios robos en los despachos hace unos meses. Al volver, ellas se quedan fumando en la terraza del fondo. Llego al despacho y... ¡mierda!

Llevo las llaves, tarjetas de identificación, pendrives y demás colgando del landyard corporativo. Voy sonando como un cencerro, pero no me dejaréis atrapada sin llaves. Vuelvo tras estar una hora en una reunión y bingo. Puerta abierta de par en par, y nadie dentro.  Mi bolso y mi portátil, bien, gracias. Mi móvil a simple vista desde el pasillo, también. Me quito el landyard para usar el pendrive, voy un momento al lavabo y...

Y cada vez que me pasa, pienso lo mismo: ¿por qué cojones no hay una forma menos cutre de decir en español "locked out"?